“Zacarías, su padre, lleno del Espíritu Santo, profetizó, diciendo:Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque visitó y redimió su pueblo, y nos dio plena y poderosa salvación en la casa de David, su siervo, como había prometido, desde la antigüedad, por boca de sus santos profetas, para liberarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian; para usar de misericordia con nuestros padres y acordarse de su santa alianza y del juramento que hizo la Abraham, nuestro padre, de concedernos que, libres de las manos de enemigos, lo adoráramos sin temor, en santidad y justicia ante él, todos nuestros días.” (Lc.1:67:75)
Zacarías estaba lleno del Espíritu Santo cuando profetizó esas palabras.
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Por Viviane Freitas | Faça o seu Comentário