Dios está siempre preparado para oírnos

Dios está siempre preparado para oírnos

Muchas personas no conocen el poder de la oración. Piensan que Dios está muy ocupado para atentar a su pedido, pero Dios siempre está listo para oírnos, cuando la oración es hecha de forma sincera.

En la época de Abraham, cuando él ya estaba viejo y había perdido a su esposa, le pidió a su siervo que buscase una esposa para su hijo, en la cuidad dónde estaba su familia:

E hizo arrodillar a los camellos fuera de la ciudad junto al pozo de agua, al atardecer, a la hora en que las mujeres salen por agua, y dijo: Oh SEÑOR, Dios de mi señor Abraham, te ruego que me des éxito hoy, y que tengas misericordia de mi señor Abraham.

He aquí, estoy de pie junto a la fuente de agua, y las hijas de los hombres de la ciudad salen para sacar agua.

Que sea la joven a quien yo diga: «Por favor, baja tu cántaro para que yo beba, y que responda: «Bebe, y también daré de beber a tus camellos, la que tú has designado para tu siervo Isaac; y por ello sabré que has mostrado misericordia a mi señor. Génesis 24:11-14

Observe que el siervo temía y sabía que podía contar con el Dios de Abraham. Ciertamente, ese siervo había oído de Abraham que Dios hablaba con él, y también supo a través de todas las maravillas que Dios había hecho en su vida.

Y ahora, en aquella situación, él tenía la responsabilidad de encontrar a esa mujer para el hijo d Abraham, Isaac. ¡Y ese siervo temía! Qué lindo cuando la Biblia se refiere al temor que ese siervo tenía con Abraham, y la forma en cómo él hablaba con Dios. ¿Se dio cuenta?

El siervo pide a Dios misericordia para con su señor Abraham y habla sobre la situación en que él estaba, en pie junto a la fuente de agua. ¡Mire qué interesante!

A veces, usted no describe su situación para Dios, no habla con Dios. Tiene sus necesidades, sus problemas personales, sus desafíos, pero no cuenta con Dios. Sabe que Dios es bueno, ha oído hablar de los testimonios de personas que manifestaron su fe, se queda distante y no comparte con Dios.

Y eso es ser distante de Dios, porque Él, incluso siendo Dios, no mira a nuestras funciones o cargos, como era el caso de aquel siervo, sino que Él mira a su sinceridad. ¡Es tan maravilloso ese Dios!

Y vea lo que sucedió:

Y sucedió que antes de haber terminado de hablar, he aquí que Rebeca, hija de Betuel, hijo de Milca, mujer de Nacor, hermano de Abraham, salió con el cántaro sobre su hombro.

La joven era muy hermosa, virgen, ningún hombre la había conocido; bajó ella a la fuente, llenó su cántaro y subió.

Entonces el siervo corrió a su encuentro, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro.

Y ella dijo: Bebe, señor mío. Y enseguida bajó el cántaro a su mano, y le dio de beber.

Cuando había terminado de darle de beber, dijo: Sacaré también para tus camellos hasta que hayan terminado de beber. Génesis 24:15-19

¡Exactamente como aquel siervo pidió a Dios!

¿Ya tuvo esa experiencia de hablar las cosas para Dios, y que Él haga exactamente aquello que usted habló? ¡Ya la tuve innumerables veces! Y es tan bueno, porque ve que, incluso siendo una persona entre millones de otras, ¡usted fue oída por Dios!

La única forma de tener una relación con Dios, de conocer a Dios es haciendo uso de esa fe. Claro, esa fe tiene que ser sincera, pura, algo que hace bien.

Ese siervo temía a su señor, es decir, él quería hacer lo correcto, no quería errar en su elección. Y también podemos hacer lo mismo. Obviamente, contando con Dios, como hizo ese siervo.

¿Por qué no comparte su vida con Dios?

¿Por qué no se acerca a Él?

Incluso, fue el Propio Señor Jesús quién dijo:

Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar.” Mateo 11:28

¡Aproveche esta oportunidad ahora!

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